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domingo, 10 de febrero de 2008

Volvió el killer uruguayo

El Atlético realizó una gran segunda parte. Forlán anotó los dos tantos del partido. Los rojiblancos vuelven a Champions. El Racing desilusionó.

Hay jugadores de fútbol que viven del gol, jugadores que cuando no son capaces de perforar las mallas se van a casa cabreados. Les cuesta dormir incluso cuando su equipo ha conseguido los tres puntos. Forlán es uno de ellos.
El uruguayo llevaba varios partidos siendo el mejor del conjunto rojiblanco, a excepción del santificado Agüero. Siempre ofreciéndose, trabajando para el equipo, dándole salida al parsimonioso, somnoliento y atorado juego del Atlético. Pero él necesita el gol. Sirva como ejemplo el ímpetu que le pone a cada una de las celebraciones de sus tantos, quizás sólo similar a cuando marca el añorado por la parroquia azulgrana Samuel Eto’o.

El partido
Una vez más el Atlético saltó al campo con una empanada mental que auguraba otro partido impreciso y triste como los últimos disputados por el conjunto de Aguirre. El Racing casi sin querer dominaba y encerraba en su campo a los colchoneros. Dirigidos por un gran Duscher, con Smolarek descolgándose como mediapunta y el canterano Iván Bolado moviéndose entre los centrales. Los de Santander arrinconaban al Atlético como un moscón de discoteca a la guapa de la fiesta (una referencia literaria al gran Iñako Díaz-Guerra).
El Sardinero apretaba y sólo Abbiati era el culpable de que en el minuto 20 siguiera el empate a cero. El italiano con una gran estirada desbarataba la mejor ocasión del Racing a tiro cruzado de Iván Bolado.
Fue entonces cuando Forlán cogió las riendas. El killer lo intentaba con dos zurdazos desde la frontal que detenía sin problemas Coltorti. Acto seguido el Atlético enlazaba la mejor jugada del encuentro, combinando al primer toque el uruguayo se plantaba dentro del área y con un soberbio taconazo le regalaba en bandeja una asistencia a Pernía que no lograba batir al portero racinguista.

Y llegó el vendaval
Tras la charla de Aguirre el Atlético salió enchufadísimo. Dispuso de tres ocasiones clarísimas que no supo materializar, hasta que apareció él. El ‘7’ rojiblanco, el incansable Forlán, que enganchó un disparo raso desde la frontal, tras un rechace de la defensa santanderina, que acabó en las mallas (eso sí el Kun había elaborado una grandísima jugada, al César lo que es del César).


El golpe dejó K.O. a los de Marcelino, la perfecta tela de araña se deshizo y las ocasiones llegaban una tras otra. El amigo con el que disfrutaba del partido (cervecita en mano, eso que no falte) hacía gala del tópico: “el que perdona...”. Se equivocaba. Ahí estaba el protagonista de la tarde, el ambidiestro Forlán, que con su magnífica zurda empalmaba un disparo durísimo con rosca que se colaba como un obús entre los tres palos. Coltorti atónito se esforzaba por detenerlo, pero más bien parecía Keanu Reeves en Matrix esquivando las balas del cañonero charrúa.
El Racing no despertó, no pudo reponerse de las dos estocadas mortales del ariete atlético. Así los del Manzanares ponen fin a la mala racha en Liga que arrastraban desde el derby y retornan a los puestos de Champions. Seguro que con un Forlán como el de hoy, al año que viene se podrá disfrutar en el Calderón de los mejores equipos del continente.

Conclusiones:
Forlán: En el segundo tiempo estuvo más cerca del área, dejó las labores de enganche y fue donde resultó determinante.
Perea: El colombiano volvió al centro de la zaga, fue todo un seguro al cruce y cuajó un magnífico partido. La afición ni se acordó del lesionado Eller.
Munitis: Marcelino va a echar mucho de menos su ausencia. Si vuelve el cántabro el Racing tendrá opciones de clasificarse para la UEFA.