viernes, 21 de diciembre de 2007

La Pasión por "el fútbol calle"



Ayer estuve viendo el partido de la Copa de la UEFA entre el AEK de Atenas y el Villareal. A pesar de que estuve viendo el encuentro por la Sexta el comentarista (no Andrés Montes) dijo algo que me llevó a reflexionar lo que ahora intento exponer.
Pongo el contexto: Rivaldo mete un gol de falta en el que Diego López no puede hacer más que mirar como golpea el cuero en el poste y se cuela en su portería. Poco después del tanto, el narrador, junto con Kiko Narváez, comenta que éste jugador que ha vestido la elástica del Depor, Barcelona y Milán, y se convirtió en Balón de Oro en 1999 y campeón del mundo con la selección carioca en 2002, se formó como jugador en las calles de Recife, su ciudad natal.
Debutó a los 19 años con el Santa Cruz de Recife y pasó por dos de los grandes culbes brasileños: el Corintians y el Palmeiras. Este escrito no es un reconocimiento a la carrera fubolística de Rivaldo, sino que es una reflexión sobre los orígenes de muchos futoblistas: "el fútbol de calle".
Seguramente la mayoría de nosotros, yo me incluyo, cuando éramos pequeños y no teníamos dónde jugar bajábamos al parque del barrio, nos íbamos a una explanada o, incluso, cortábamos la calle para poder disputar un partido de fútbol. Como porterías: dos carteras del colegio o dos sudaderas viejas; la línea de banda era en algunos casos cuando el balón se colaba por debajo de algún coche y las faltas las pitábamos con la mayor sinceridad posible.
No sé si os habéis fijado pero la mayoría de futbolistas brasileños se han forjado en las fabelas y barrios marginales de Brasil. Sus primeras pelotas eran de plástico o amontonaban mucha ropa dentro de una bolsa y ¡hala!, a pegar patadas.
Era un fútbol libre, no importaba quién ganara o perdiera, era fútbol por amor al fútbol y a la diversión. Seguramente Zidane inventó su ruleta (esa que Javi Coloma usa tanto en los partidos) cuando jugaba en las calles de Marsella o Ronaldinho adquirió su regate en Porto Alegre.
Por este motivo creo que ese "fútbol de calle" ha desaparecido por varias cuestiones. La primera porque apenas quedan sitios en los que jugar. Las zonas verdes dan paso a edificios, las pequeñas calles son ahora avenidas y las grandes ciudades están rodeadas por eternas cincurvalaciones. Pero a mi entender creo que el principal problema es que se ha perdido la esencia del fútbol. Ahora un chaval no se preocupa por buscar un lugar en el que poder dar patadas a un balón, se centra en ser el mejor para fichar por un gran equipo y convertirse en el nuevo Kaká o el citado Rivaldo. No entienden que lo primero es la diversión y de ahí salen los grandes jugones.
Esta desaparición de la ilusión es acrecentada por el factor 'Padres'. Una especie que en lugar de alentar a su hijo a que se entretenga le presiona para que no deje pasar a un jugador o se haga la jugada él sólo.


El fútbol es algo muy sencillo de ver, entender y practicar por lo menos desde mi punto de vista. A mí no se me olvidan aquellos entrañables partidos en los que el balón se podía perder por una cuesta abajo o que teníamos que parar el encuentro porque un coche tenía que pasar por encima del terreno de juego. De ahí que reivindique que los principiantes vuelvan a salir a las calles, corten el tráfico y usen prendas deportivas como porterías para que aprendan uno de los verdaderos sentidos del fútbol: divertirte con tus amigos.

4 comentarios:

Javier Blanco dijo...

"Fútbol calles" es lo que nosotros practicamos los marte o en su defecto los miércoles, donde el único objetivo es pasar un rato divertido haciendo algo tan saludable como es el deporte. Si no fuera "fútbol calle" al citado Javi Coloma le habrían partido ya los dos tobillos.

Buen debut Nacho, felices fiestas para todos. Javi Blanco

Javier Coloma dijo...

Estuve desde los ocho años hasta los 20 jugando competiciones y partidos federados y... ¡¡¡jamás tuve una lesión!!!

Mi fútbol es incomprendido en este lugar.

Jorge MJ dijo...

Lo del factor Padre no solo aparece en el fútbol. En lo que vivo yo, las carreras, da pena ver como los chavales de 5 o 6 años tienen como único objetivo darle al acelerador y pasarlo bien y algunos padres, en caso de error o pérdida de posición, al acabar las carreras les echan unas broncas de escándalo. Y para mi este es el ejemplo de padre frustrado que trata de hacer de su hijo lo que él nunca pudo ser.

Bienvenido Nacho, y Felices Fiestas a todos!!

Manuel Morillas dijo...

Por favor señores,no desvíen el tema. Para tal discusión la empresa se está planteando la posiblidad de abrir un nuevo blog: "deportistas profesionales frustrados"