lunes, 17 de diciembre de 2007

Premier League Vs. Liga Española

Leyendo la crónica de Willy he decidido expresar un sentimiento que tengo desde hace tiempo. Desde hace más o menos cuatro años me emociona la Premier League, esa pasión, ese ímpetu, esa intensidad que aplican a cada una de las acciones del juego me transmite unas sensaciones que me enamoran. Todo se resume en tres palabras: "quiero estar allí". Quiero estar en Anfield, en el Emirates, en Old Trafford, en Stanfford Bridge y en cada uno de los maravillosos campos británicos. Sólo imginarme en el estadio del Liverpool cantando el emblemático "You'll never walk alone" junto a dos alcoholizados hooligans me pone los pelos de punta.

Allí se vive el fútbol de manera diferente, el público aplaude cada acción y se emocionan cuando logran un corner tanto que parece que han ganado la Champions. Quizás sea por el alcohol, quizás sea porque ellos inventaron este apasionante deporte o quizás simplemente porque son muy diferentes a nosotros.

Dicen que la afición del Atlético de Madrid es la mejor del mundo, yo sinceramente no lo sé. Empiezo a pensar que esa frase es una milonga o una gran estrategia de marketing. Sentado en las gradas del Vicente Calderón siento pasión, nervios, tensión y multitud de vibraciones que me transmiten los mejores fundamentos de éste gran teatro. Pero realmente me planteo si un aficionado inglés viajaría 2.000 kilómetros para asistir a un partido de mi querido equipo, en cambio yo sería capaz de hacerme 30.000 para disfrutar de verdad de las esencias más arcaicas del fútbol.

Viendo el otro día a Rosicky, un jugador creativo y de toque (que por cierto nos birló el Arsenal a base de talonario) luchar contra dos todoterrenos como Makelele y Oby Mikel, con todas sus energías como si le fuera la vida a él y a toda su familia en la batalla me emocionó. Para mi el fútbol no son sólo acciones como la de Zidane en Glasgow, la de Maradona en el Municipal de México o la de Futre en el Bernbéu birlando al Madrid la Copa del Rey en su propio feudo. Para mi el fútbol también lleva implícito una gran dosis de lucha y batalla. Éstas virtudes hace tiempo que han dejado de ponerse en práctica en la llamada Liga de las Estrellas y, sin duda, la Premier a día de hoy sigue siendo el máximo exponente de lo más bonito del fútbol: once hombres luchando de tú a tú donde las únicas armas son la calidad y el esfuerzo.

3 comentarios:

javier veliz martinez dijo...

Muy buena reflexión señor Blanco. Leyendo tu escrito llego a la conclusión que para comprender estas cosas has de ser de un "equipucho". Y lo digo con todo el cariño, pues la genta no mira más allá del Madrid o del Barça y sus estrellas.

Quizá yo como aficionado bético y tu como atlético, sin ánimo de comparar ojo, se que sois mucho más grandes, llegamos a valorar el espíritu de lucha y sacrificio de juagadores como el mencionado Rosicky.

Muchos aficionados viven de recuerdos tales como la bolea del "omnipresente" Zidane o la chilena del "constante" Ronaldinho. En cambio a Etto se le critica por su falta de efectividad rematadora, y a Gattuso por su falta de calidad técnica.

Ves cualquier partido del Reading y piensas "que malos son estos" pero también piensas "que espiritu de lucha" llegando a la conclusión "lo que pagaría por ver este fútbol".

Javi, pillate dos billetes de avión de estos baratos que nos vamos a ver el derbi entre el Birmingham y el Aston Villa, aunque juegue Carew.

Willy dijo...

Yo Javi ya sabes que comparto tu opinión totalmente, la Premier es una pasada. Pero creo que nos ha superado en los últimos tiempos, cuando el dinero ha llegado a ella, ya que ha sabido mezclar calidad con intensidad y trabajo. Esa filosofía del fútbol y de la vida sajona, donde el trabajo conforma una parte muy importante, se ha sabido trasaladar al fútbol.

Pero en España..., la filosofía es la del escaquismo, la del vuelva usted mañana, la de la picaresca. Por ello, todos los jugadores de nivel que vienen alucinan. Esto es su paraiso. Pocos entrenos y menos intensidad en 30 de los 38 partidos de liga. Con dos filigranas por partido arreglado. Ya está en la cumbre.

Habría que plantearnos ya la bases de nuestro fútbol, que pese a ser muy creativas y tener mil virtudes (o de ello nos encanta vanagloriarnos), nos sigue faltando una cualidad sin la que el fútbol no puede entenderse: El sacrificio. Y eso repercute en uestra selección nacional, que peca de tediosidad en muchos de sus partidos, y que cuando tiene enfrente a un equipo entregado y que tiene capacidad de sacrificio sufre lo indecible.

Nunca paasaremos de cuartos con esta actitud. Un saludo

Ricardo dijo...

captas la escencia mi javi, muy buenas lineas.

Pero tengo una duda wey..cual es el "Municipal" de México, ese si que no lo conozco.

Un abrazo compa.